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var marqueecontents='<p align=justify><font face="verdana" size="1"><p align=center>Cada comienzo de año, al empezar el mes uno del calendario, los primeros días, pareciera que cada quien, cada empresa, familia, grupo, se dice en su interior y hasta llega a exteriorizarlo: “Este año sí. Ahora sí voy a echarle pichón a la cosa, este año busco trabajo, me graduó, me caso, este año sí me voy a portar bien, voy a arreglar esto, aquello. Prometo rebajar, arreglar los detalles del hogar, voy a llegar temprano al colegio, voy a cumplir con mis responsabilidades en el trabajo, en el hogar”. Considero y así lo siento que los días pascueros, las vacaciones decembrinas, ese ambiente de paz y tranquilidad, estimulan la reflexión, ayudan a pensar en esas promesas, en darnos esa oportunidad. “Cuestión que no depende solo de nosotros. El entorno, el medio ambiente donde cada quien se desenvuelve está lleno de situaciones, unas más complicadas que otras. Algunas veces querer no es poder. En la mayoría de los casos esos buenos propósitos, las promesas, sólo quedan en eso, en buenas intenciones. Encuentran muchas barreras que hay que vencer, tanto que parecieran retos. Recordemos a Duke Ellington en sus palabras: “Un problema es una oportunidad para que hagas tu mejor esfuerzo”, de eso se trata, ante las dificultades no desmayar; ante los retos, fortalezas. Cada promesa, cada oportunidad que nos debemos y se nos brinde, sino hay fortaleza, voluntad, se desvanecen, no logran éxito.Este comienzo de año puede ser la oportunidad para cambiar, mejorar, profundizar en los aciertos, corregir los errores, para empezar bien una jornada. Para tener un año exitoso. Avanzar en medio de promesas, de un año que “pinta” interesante, que no deja de estar cargado de expectativas. ¿Verdad que es un momento único? Es el momento para que cada quien se dé su oportunidad…</p></font>'
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