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«Siento
que la iglesia está más viva que nunca, la juventud está participando en forma
cada vez más entusiasta en la labor evangelizadora. Está tomando conciencia de
que la vida sin valores morales y espirituales no deja ninguna huella». Quien
así se expresa es monseñor Carlos Alzate, párroco de Santa Ana, un hombre que
sirve al pueblo católico de Margarita desde el 23 de diciembre de 1971.
Quimbaya, departamento del
Quindío en Colombia, fue la tierra que lo vio nacer. «Me crié en un hogar con
mucha fe cristiana. Mis padres, Luís Carlos Alzate (+) y mi madre María Isabel
López (+), tuvieron 6 hijos, de los cuales uno falleció.
Y este sacerdote tan querido y
reconocido en toda la isla de Margarita, fue ordenado por el obispo de aquél
entonces, Francisco de Guruceaga Iturriza, el 21 de mayo de 1972 en la Basílica
Menor de El Valle del Espíritu Santo. Pero su fe religiosa empezó muy temprano.
Todos sus estudios los realizó en Manizales, Colombia, y se dedicó a dar clases
de filosofía en colegios católicos de esa región.
Asegura el padre Alzate que,
«sentía que tenía que hacer algo por los pobres». Su gran guía fue el padre
Alberto Restrepo, un hombre que habiendo nacido en un hogar acomodado, practicó
la humildad y vivió como tal. «Fue un hombre muy entregado a Dios, que me hizo
ver todo el bien que podíamos hacer por los más necesitados».
«Llevo 36 años como sacerdote
en Margarita. Fui párroco de Los Robles y ahora en Santa Ana y he sido director
del Secretariado de Catequesis de la Diócesis, ceremoniero, asesor de cursillos
de cristiandad, asesor de pastoral juvenil y estoy dispuesto a continuar
sirviendo en todo lo que el obispo requiera.
«Una de las satisfacciones más
grandes para mí es el hecho de ser sacerdote, pero sobretodo celebrar la santa
misa». Y esto lo hace día tras día en Santa Ana, Tacarigua, San Sebastián, El
Maco, El Cercado y La Vecindad y muy pronto en la capilla Alto del Gallego
ubicada en El Cercado. Pero, gracias a Dios, ya no está solo, el padre Gabriel
Izasa Botero está ayudándole desde hace dos años.
Monseñor Alzate revela que la
Parroquia Santa Ana era muy apática y fría, pero cada día se van sumando nuevas
familias que están conscientes de que la mejor fortaleza está en buscar a Dios y
los valores espirituales. «De los clubes de monaguillos se han ordenado dos
sacerdotes de aquí: Humberto Gamboa y Enrique Guerra. Hemos trabajado mucho por
la pastoral y nuestra esperanza es continuar creciendo, la juventud está
sedienta de Dios, debemos ser muy auténticos».
La vasta programación pastoral
de su parroquia para el año 2008, contempla, entre otros eventos, los
relacionados a la Semana Santa de los niños, al que concurrieron alrededor de
280 infantes y jóvenes. Destaca asimismo, la pastoral social con el grupo de
Cáritas, conformado por 480 personas que colaboran mensualmente con dinero para
medicinas, operaciones quirúrgicas, sillas de rueda, camas, andaderas y mercados
para los más necesitados.
Y una noticia muy grata que nos
da monseñor Alzate, es que el gobierno regional está terminando de construir el
centro de asistencia social, justo detrás de la casa parroquial, que contará con
consultorios, farmacia, medicina familiar y consultas legales. A través del cual
se le prestará atención a los habitantes, luego de su respectivo estudio
socio-económico.
Debemos decir, antes de
culminar este encuentro, que el padre Alzate, hombre humilde por naturaleza,
trabajador infatigable e Hijo Adoptivo de esta región, no quería que lo
entrevistásemos.
-Y para qué me van a
entrevistar, si aquí todos me conocen y hay gente más valiosa e inteligente que
debería salir en su revista.Fue lo primero que nos dijo, pero gracias a nuestra
insistencia aceptó contarnos parte de su meritoria experiencia. Y nos manifestó,
con toda la amabilidad que le caracteriza, lo siguiente: «Su revista vale la
pena, es el esfuerzo de alguien, como Rómulo Cardona, a quien conozco desde que
era un niño y que quiere a Margarita. Los bendigo a todos y deseo que la Virgen
del Valle sea su derrotero y se mantengan escribiendo artículos que enaltezcan
nuestro gentilicio».
Él hubiera preferido mantenerse debajo perfil, de allí nuestra gratitud por
habernos regalado parte de su precioso tiempo.
Rómulo Cardona: Texto y Fotos
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