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Hay una serie de recomendaciones
que usted amigo lector, puede lograr y tendrá mayor éxito en la medida que se
convenza que depende en gran parte de su buena disposición, no por obligación,
sino por plena convicción. Yo me relajo, me siento distendido, cuando escucho la
música que me agrada, escribo, juego en la computadora, siento empatía con ese
cantante, con ese interprete. A lo mejor a otra persona no le produce nada, pero
a él, a ella le llena, llega hasta el subconsciente. Cada quien se relaja como
puede y quiere, a su manera.
Por otra parte los especialistas, médicos, psicólogos, psiquiatras, tienen otra
forma, la científica, la fórmula médica para recomendar los tratamientos ;
sugerir las dosis de medicamentos que les permitan a las personas encontrar la
relajación, colocando su cuerpo en un estado de “libertad” y tranquilidad.
Tratamientos que llegan al subconsciente, al cerebro, al “centro de comando
humano”. Aquí estamos ante casos médicos, sugeridos de relajación.
La relajación entonces, empieza
con la decisión de someterse al tratamiento médico y a emplear una serie de
técnicas de concentración. Todo pensando en el bienestar del paciente y de la
familia. Caminar, jugar, hacer deporte, estar acostado; aunque no lo crea hasta
haciendo algo que me gusta, sin presión, sin apuro, como pintar. Inicio el
cuadro, me detengo, sigo, otro día le cambio algún detalle. La lectura de un
artículo, un libro, de principio a fin, por capitulo, o simplemente el prólogo.
Escuchar a una persona dar un discurso, hablarle suavemente, explicarle una
situación, narrarle los detalles, o simplemente escuchar un buen chiste u
observar cómo intenta colocar el cuadro y no le cuadra, hace varios intentos y
sigue fallando. La relajación tiene mucho de deseos, de quererla vivir, de
participar uno mismo, con mi propio yo.
Esos consejos para la relajación del cuerpo, de la mente, de algunas partes del
organismo humano. La posición, lo que se lee, ve, se hace, todo tiene una razón
profunda de cambio, de conducta en él. De allí que cuando vemos una novela, o
una película que nos gusta; alguien que nos cae bien, que aceptamos, estamos
empezando a relajarnos. A sentirnos libres, sin ataduras; damos rienda suelta al
pensamiento, a la acción. Decimos que hacemos lo que queremos pero en verdad es
hacer lo que se nos permite, dentro de los gustos de colores, sabores y
placeres. Dentro del marco legal establecido. Si cada quien hiciera lo que le da
la gana, la sociedad se tornaría incomprensible; esto fuese un caos
Ahora que tienes ciertos
parámetros sobre la relajación, comienza por ir a trotar, correr bicicleta,
hacer una llamada, conversar, chatear con una persona especial, mirar al cielo,
colocarse los audífonos, quedarse medio dormido, soñar con un proyecto, mansión,
estar conduciendo el carro último modelo, viajar con el pensamiento, a través de
los sueños, de las ideas. Pensar que está en el lugar deseado, con la persona
ideal, con la que siempre quiso estar. Comunicarse es maravilloso, ver un
documental, unas bellas fotografías. Irse hasta Juangriego, observar la puesta
del sol, recorrer con su vehículo las carreteras de la isla, irse de shoping,
ver las tiendas, solicitar precios, probarse una prenda, disfrutar de un helado.
En Margarita hay más formas de relajarse, escuchar el susurro de las olas ,
cuando se camina a la orilla del mar, el canto de los pájaros, observar las
estrellas, contemplar los luceros y enviar mensajes de textos, mientras espera
ser atendido. Ha cer una llamada en la cola, leer el periódico, hacerse las
uñas, cortarse el pelo, consultar al masajista, una limpieza de cutis o
simplemente dormir, quedarse en la cama, viendo películas. Tomar un chinchorro e
irse al campo, montar a caballo. No hay una receta para alcanzar la relajación,
para lograr sentirse relajado. Todas pasan por el deseo, por la disposición y
entrega de usted. No existen pasos, lo que hay son infinidades de actividades
con las cuales usted y yo podemos estar de acuerdo, pero cada quien tendrá una
manera y forma, de sentirse bien. En lo que si se está de acuerdo, y todos lo
buscan, es relajarse, máxime en estos tiempos cuando la velocidad, el agite
personal, la violencia, los deseos de conseguir, de lograr las cosas en el menor
tiempo, hacen que el estrés aparezca, se convierta en la enfermedad del siglo
XXI. Se estresan los niños, los jóvenes, los animales, los adultos. Toda la
sociedad vive estresada, por una razón básica, todos quieren llegar de primero,
quieren ser importantes, lograr lo máximo; pocos se conforman con lograrlo
lentamente, con conquistar otras posiciones. La competencia, la rivalidad, el
agotamiento de los recursos, la crisis energética, la escasez de alimentos, de
productos básicos, de recursos, hídricos, la destrucción de la capa de ozono. La
lucha por el espacio.
Las amenazas de guerra, los
conflictos limítrofes, los problemas sociales, las enfermedades, entre ellas el
estrés, la poca relajación de la sociedad. Todo ese panorama se combina para
llevarnos a afirmar, que el “mundo está en crisis”. Se impone la tesis de los
que quieren solucionarla y de los que quieren tomar las cosas con paciencia, con
calma; tranquilas, relajadas. La pausa, concentración, el sentirnos libres de
actuar, de hacer, el estar relajados, puede llevarnos a encontrar la solución.
Por eso existe otra clase de gente, que se muestra indiferente, “apática”. Pero
no lo son, lo que pasa es que tienen otra “filosofía” de ver la vida. Están
convencidos que igualito, rápido, lento, con pausa, siempre van a encontrar la
felicidad. Y parte de ésta se encuentra con la relajación.
Ese estado es una respuesta a
la vida. Una conducta que se le imparte a nuestro cuerpo, a los sistemas.Una
reacción a los estímulos externos e internos. Ahora la otra parte es que no por
estar relajado, tranquilo, es señal de salud. A veces el sentirte mal, el
presentar alguna dolencia, te lleva a relajarte.
Pero lo ideal es que con el
turismo, con los recursos que posea el destino turístico, usted y los suyos,
pueden descubrir lugares, recorrer museos, bañarse en la playa, disfrutar de una
fiesta, recorrer tiendas, irse de viaje, visitar a los familiares, hacer nuevos
amigos, compartir en una empresa, en un consultorio, mientras se le llama. A
veces las situaciones, el día día te imponen el que tienes que relajarte, de lo
contrario puedes tener problema Relájate y podrás visualizar el mundo.
Concéntrate en lo que haces, piensa, cierra los ojos, “viaja” con tu
pensamiento, y el dolor, las angustias sanarán… Este artículo y las
instrucciones de su médico buscan que usted se haya relajado, sino lo logró
vuelva a leerlo, tantas veces como haga falta. De lo contrario consulte con su
médico.
Rómulo Cardona.
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