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Está usted seguro de conocer a Margarita,
Coche y Cubagua? Le sugiero, se responda, una vez leído este sencillo
comentario.
Margarita, Coche y Cubagua tienen sitios o
lugares muy conocidos para el disfrute racional de los mismos. Eso lo sabemos.
Sin embargo, existen sitios y hechos que, hasta ahora, resultan desconocidos
para la mayoría de los consultados. Otros señalan, haber “oído hablar de eso,
alguna vez.” En esta porción territorial, existen sitios, lugares, mitos,
leyendas y costumbres, bien escondidos. Son verdaderos secretos y misterios por
lo que su encuentro nos resultará ahora más interesante. Preparémonos para
encontrarnos con:
El Piache, ¿volcan?
Bastante hemos leído y escuchado sobre
nuestro monumento histórico-natural. A través de autores y mediante la tradición
oral, lo conocemos como un templo guaiquerí. Se cree o se afirma que en él se
realizaban ceremonias religiosas indígenas; fue probable morada del sacerdote
guardián o Piache (de ahí, quizás, su nombre). Se piensa fue el lugar de
confluencia de las creencias y de prácticas indígenas con la veneración a la
Virgen, a la que, según señalan, la asimilaron como su diosa del mar. Por su
lado nor-este se observa una cueva mayor y otra menor, así como una porción
descubierta o faltante. Ahora bien, sobre este aspecto de la Cueva de El Piache
no falta quien afirme que hace muchos años, cientos o miles, ocurrió un derrumbe
producto de una erupción volcánica y que esas cuevas no son otra cosa que
grietas originadas por fumarolas. Coterráneos antepasados nos hicieron
referencia del boquete que tiene el cerro en su parte superior con forma de
corona o cráter pequeño que se comunica con la cueva y de su piso que parece el
progresivo endurecimiento de algo que una vez fue pastoso o líquido. Esto no es
de extrañar debido al origen ígneo de casi todas nuestras montañas y cerros.
En nuestra etapa liceísta, tuvimos la
oportunidad (un grupo de aficionados) de trepar a la cueva y de asombrarnos de
experimentar este “secreto” y de percibir el cautivante panorama.
El amanecer destellante
Así como hemos disfrutado del hermoso
atardecer en diversos lugares de Margarita, sobretodo la puesta del sol en la
bahía de Juangriego; interesante es también su amanecer. Disfrutar de la salida
del sol. Observar cómo los primeros rayos chocan con el mar y quedarnos atónitos
al percibir el cambio de subida a degradación de tonalidades, al antojo del
astro mayor.
Idéntico asombro nos lo produce el choque
radiante con valles y laderas, ver descender y subir ese velo dorado y en
ocasiones, plateado; impregnando de matices el verdor de los árboles y
arrancándoles destellos a sus flores, a sus hojas y a los pájaros que con su
canto inician su vuelo cuando emprenden su faena.
Nos parece el manto de la Virgen que se
refleja sobre su tierra.
Claudio Quilarque
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