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Estar aquí, o fuera de nuestras fronteras, muy lejos del terruño insular y
escuchar una composición margariteña, nos hace sentir ese orgullo de haber
nacido en esta tierra, rica en bellezas naturales, culturales y en talento
musical. Galeronistas, compositores, interpretes, músicos de gran proyección
nacional e internacional. Gente que se ha destacado, como: Inocente Carreño,
Lino Gutiérrez, Jesús Ávila, Miguel Rivera, Ibrahín Bracho Díaz, Modesta Bor,
Julio, Chelías y José Ramón Villarroel; “Beto”, Valderrama Patiño y tantos
otros, a quienes presentamos excusas por no mencionarlos, pero ellos saben que
son y serán dignos representantes de esa margariteñidad que se lleva en la
producción, que se expresa en su trabajo creativo. Ellos han hecho de ese bello
arte, su modo de vida, la vía para expresarse, para hacerse sentir y para
mostrar esa presencia margariteña, ese sentimiento por lo nuestro.
La música nuestra, la producción
margariteña tiene un sello especial que la identifica; está inspirada en el
amor, la faena del pescador, la labranza del campo, la pesca, el mar, nuestras
tradiciones, en ese canto contemplativo. Es algo muy sentido, que expresa lo que
somos, que denota la querencia por esta tierra, por su gente. Cada día nos
sorprenden los cultores, las nuevas generaciones con su trabajo. Hay un
movimiento artístico importante que sólo requiere un poco de colaboración de
estímulo para hacer grandes cosas.
El talento nuestro, lo variado de estas voces y composiciones han permitido esa
presencia universal de nuestras islas, se nos conoce también por la J,
malagueña, el polo, el galerón, merengue, y tantos ritmos, sonidos y tanta
calidad demostrada. Nada que envidiar a otras regiones del país y el mundo. Se
nos conoce por eso, por la calidad musical, por la serie de arreglos y trabajos
que se dejan escuchar en cualquier parte del mundo. Contamos con bellos
atractivos, naturales y culturales y con una riqueza musical que desearían tener
muchos. El trabajo que desarrolló el buen amigo, Dr. Alexis Marín Cheng,
“Margarita, su música y sus músicos”, es una muestra de esa gran riqueza. Y
vienen muchos en el camino, niños, nuevos valores que se están formando en las
diferentes escuelas de cantos, que siguen la huella de ese familiar, de ese
valor, que desean hacerse sentir. En definitiva, Margarita es un Paraíso
musical.
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