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“La sensación quedá es que la Virgen se eleva a lo más alto, al cielo, y desde allá arriba bendice y protege a todos sus hijos”

E

l ocho de diciembre, cuando la iglesia celebra el Día de Nuestra Inmaculada de la Concepción, la Parroquia Nuestra Señora del Valle, en El Valle del Espíritu Santo, en horas de la tarde realiza un singular acto: La subida de la Imagen de Nuestra Señora del Valle, hasta su nicho, en la parte central de la Basílica. Ese sublime acto está lleno de una gran entrega, de un protocolo que concluye con vivas, lágrimas, aplausos, nostalgia, peticiones y agradecimientos, hasta que los asistentes observan la imagen en su lugar.

Rezo del Santo Rosario, celebración de la Santa Misa, y posteriormente con mucho cuidado, la imagen que permaneció muy cerca de la feligresía, de todos sus devotos en un espacio ubicado en el ala lateral de la Basílica, desde el primero de septiembre, regresa a su altar. El público, los hijos de la Virgen, la feligresía acude a “despedir” a la Patrona del Oriente del País. Luego de recibir aplausos, de “saludar” a los presentes, con toda su majestad la Reina de los pescadores, guía de los pueblos de Margarita y Coche es colocada en medio de cantos, y el Prez y Gloria, el himno en su honor, en lo alto de la Basílica Menor, hasta el primero de septiembre del próximo año.

Este acto de la subida de la Virgen del Valle, está revestido de toda solemnidad y es un momento muy emocionante, así como el primero de septiembre de cada año, las sensaciones, el rezo, el compromiso, la entrega del ocho de diciembre, cuando se lleva a cabo la ceremonia de la subida, marca un momento de mucha fe, compromiso y entrega de los hijos de la Virgen del Valle. Los fuegos artificiales, aplausos, la bendición final, marca el cierre de la celebración de las Festividades en honor a Nuestra Señora del Valle, que arrancaron el Primero de septiembre.